Hay quien prefiere la terapia presencial porque sienten más cercanía y quien prefiere la terapia online por el ahorro en tiempo y desplazamiento.
En estudios en 2008 y 2011 ya se comprobó que la terapia online tenía una eficacia similar a la terapia presencial. Ahora, habiendo vivido y habíendonos adaptado a la vida después de una pandemia mundial, la psicoterapia online se se ha normalizado y hemos aprendido mucho mejor a eliminar las barreras que pudieran suscitar diferencia. Lo que sí se ha observado es el persistente prejuicio de los profesionales ante esta modalidad.